Me atrae el trabajo con la luz y la sombra por su sutileza, por estar entre dos mundos, por hacer presente lo ausente.

La fantasía estuvo muy presente durante toda mi infancia. Me perdía imaginando nuevas realidades, buscando más allá de lo que se ve a primera vista. Y fue algo constante en mi vida.

Es lo que me atrajo del trabajo con la luz y la sombra, estar entre dos mundos que sutilmente hacen presente lo ausente. Y esa pasión me llevó, en 2002, a crear y dirigir la compañía de teatro de sombras ASOMBRAS. Investigando este lenguaje, pude imaginar y hacer realidad esos universos oníricos y bellos para mis espectáculos.

Ahora, a esa pasión le he dado una nueva forma con mi marca Alexandra Eseverri. Creo objetos que van más allá de lo decorativo, inspirados en la naturaleza, la botánica, en la calma, en el continente asiático y en lo sutil. Esta nueva aventura es una ventana que se abre a algo más.
Me declaro admiradora del continente asiático. Su forma de mirar, de entender el mundo.

Me atrae su cultura, su forma de apreciar la belleza y la espiritualidad de lo cotidiano. Es una mirada que enriquece los detalles.

Puede que venga de ahí mi amor por el papel y todas las técnicas de corte y doblado, como el Kirigami japonés y el papel recortado chino, que me permiten dar forma a un universo onírico y poético inspirado en la naturaleza.

Trabajo con las manos, con la cabeza y con el corazón. Disfruto del proceso, que ha de ser lento y cuidadoso, poniendo una minuciosa atención a cada detalle.

 

Me pierdo recortando, las tijeras y el bisturí son mi brocha y mi pincel.